Gerardo Muñoz / Rehacer el tejido del mundo. Sobre Nuestra Tierra (2025) de Lucrecia Martel

Cine, Filosofía, Política

Desde el primer plano de Nuestra Tierra (2025) Lucrecia Martel no vacila en advertirnos que su filme versa del mundo como problema. Vemos un satélite flotando fuera del planeta Tierra, mientras que un canto gregoriano de banda sonora inviste al artefacto de ángel en ascenso, con sus dos rejillas metálicas como si fueran alas. Como mucho, el satélite es el objeto que confirma que ya no vivimos ante la revelación de Dios, y quizás por esto mismo el planeta en su totalidad aparezca como una gran planicie gélida al servicio de una mirada que se extiende desde su interioridad. La nueva política del cielo tiene a la tierra como un mero almacén administrado. Esta es la aspiración de la depredación, ya sea en manos de la cibernética de Palantir (el palantír en la saga Lord of the Rings es, en efecto, es la bola de cristal que tiene el superpoder de ver desde lejos), o la doctrina imperial china Tianxia. En Nuestra Tierra (2025) Martel trabaja la hipótesis de la configuración objetual del mundo como olvido perpetuo de su suelo, y desde la cual es posible constituir el tejido insondable de experiencias libres y tenues. Para Martel, lo “nuestro” de la Tierra no es una forma de restitución de un humanismo que ve en los territorios el cubículo para la producción autosuficiente; sino que es allí donde las estrías conjuran un mundo sensible de las palabras de las almas.

Giorgio Agamben / Moneda y memoria

Filosofía, Política

Moneta, el término latino del que deriva el nuestro, proviene de moneo, «recordar, pensar», y era originalmente la traducción del griego Mnemosyne, que significa «memoria». Moneta se convirtió así en Roma en el nombre del templo en el que se celebraba a la diosa de la memoria y se acuñaba la moneda. Es a partir de este nexo etimológico entre la moneda y la memoria que deberíamos considerar el resurgimiento actual de los debates sobre la abolición de la moneda única europea y la recuperación por parte de cada país de su moneda tradicional. Bajo la urgente cuestión «monetaria» se esconde una cuestión no menos urgente de memoria, es decir, nada menos que el redescubrimiento de la memoria propia de cada uno de los países europeos que, al renunciar a la soberanía sobre su moneda, han abdicado sin darse cuenta, en cierto modo, también de su patrimonio de recuerdos. Si la moneda es ante todo el lugar de la memoria, si en la moneda, en cuanto que puede pagar todo y sustituir todo, está en juego para el individuo y para la colectividad el recuerdo del pasado y de los muertos, no es de extrañar entonces que en la ruptura de la relación entre pasado y presente que define nuestro tiempo surja con ineludible urgencia el problema monetario. Cuando un ilustre economista declara que la única forma que tiene Francia (como quizás cualquier país europeo) de salir de su crisis es recuperar la autoridad sobre su moneda, en realidad está sugiriendo a ese país que recupere la relación con su propia memoria. La crisis de la comunidad europea y de su moneda, que ya está a las puertas, es una crisis de la memoria, y la memoria —no hay que olvidarlo— es para cada país un lugar eminentemente político. No hay política sin memoria, pero la memoria europea es tan inconsistente como su moneda única.

Maurizio Lazzarato / Estados Unidos y el «capitalismo fascista»

Filosofía, Política

La acumulación originaria, el estado de naturaleza del capital, es el prototipo de la crisis capitalista. Hans Junger Krahl

El capitalismo no se reduce a un ciclo de acumulación, ya que siempre está precedido, acompañado y seguido por un ciclo estratégico definido por el conflicto, la guerra, la guerra civil y, eventualmente, la revolución. El ciclo estratégico incluye, sí, la acumulación originaria tal como la explica Marx, pero solo como su primera fase; esta es seguida por el ejercicio de la violencia incorporada en la «producción» y por su despliegue en forma de guerra y guerra civil cuando el ciclo económico se agota. Para tener una descripción exhaustiva del ciclo estratégico, hay que esperar al siglo XX, con su transformación en el ciclo de la revolución soviética y china, que corrige y completa a Marx desde varios puntos de vista. Los dos ciclos funcionan juntos, encadenan sus dinámicas, pero también pueden separarse: desde 2008, el ciclo del conflicto, la guerra y la guerra civil (y de la eventual, aunque improbable, revolución) se ha ido separando progresivamente del ciclo de acumulación en sentido estricto. El bloqueo, los atascos de la acumulación de capital requieren la intervención del ciclo estratégico, que funciona a partir de las relaciones de fuerza y de la relación no económica amigo-enemigo.

André Artigas / Ibrahim Traoré

Política

El capitán Ibrahim Traoré es joven. Geólogo de formación, militar curtido en la guerra y ahora líder de un país del Sahel, Burkina Faso, que fue colonia francesa entre finales del siglo XIX y 1960, fecha de su independencia formal.

Traoré, líder no elegido democráticamente, subió gracias a un “golpe de estado” -revolución dirán muchos-, el cual recibió apoyo incondicional de la gran mayoría de población local.

Luego de derrocar al teniente coronel Paul-Henri Sandaogo, en septiembre de 2022 (que a su vez había llegado al poder vía un golpe militar), asume el mando, y por vía de sus políticas es declarado el sucesor del líder revolucionario Tomas Sankara: su reencarnación. Desde pavimentar el país, a construir hospitales modernos, pasando por un proceso de modernización del área agropecuaria, construcción de universidades, casas y un sinfín de proyectos que impactaron positivamente esa nación, Traoré ha desarrollado el país en todas las áreas. Además, ha conseguido un avance en la recuperación de territorio bajo el dominio de los islámicos radicales; Traoré, entonces, ha revolucionado su nación, ganando así la lealtad absoluta de su población.

Dionisio Espejo / El discurso del poder, el poder del discurso

Estética, Filosofía, Política

1. Acercándonos a la verdad y la lógica de los signos desde la perspectiva del poder

El problema al que apunta la reflexión foucaultiana, a propósito de Magritte en el ensayo escrito en 1973 Ceci n’est pas une pipe, es el problema del lenguaje, en particular la relación entre imagen, palabra y realidad. Al final la cuestión de la que se trata es la de qué es o no verdad, lo mismo que hemos visto que Derrida se plantearía después acerca de la verdad en pintura. De alguna manera, en este ensayo, se recuperan las preocupaciones que se plantearon en Las palabras y las cosas pero ahora desde un tratamiento no de lo que Foucault llamó la “era de la representación” (lo que en aquella investigación denomina como la época clásica) sino desde un momento histórico que para Foucault habría sucedido al de la representación, y es la edad de la autonomía de los signos. La imagen, la cosa representada, no es el objeto al que haría referencia la imagen representada, pues cosa e imagen mental no son simétricas; esto es: la pipa pintada no es una pipa, una pintura no es lo mismo que la cosa pintada, una pipa pintada es solo una pipa pintada. Y así sucede con lo que parece la idea de pipa, tal y como aparece en otra versión de la obra (En esta se ve pintada la pipa en un lienzo puesto sobre un caballete pero suspendida sobre esta imagen se ve ahora otra pipa, algo así como la idea de la pipa pintada abajo) que tampoco es una pipa.