Jean-Luc Debry / La gente es tonta. La buena consciencia y el fascismo que viene

Filosofía, Política

¿Por qué existe tanta complicidad con el viejo fascismo y por qué semejante aceptación del nuevo fascismo? Porque hay —y este es el quid— un principio rector común a ambos, ya sea sincero o insincero: la idea de que el mayor mal del mundo es la pobreza y que, por lo tanto, la cultura de las clases más pobres debe ser sustituida por la cultura de la clase dominante. Pier Paolo Pasolini, Cartas luteranas, 1983

La frase «La gente es tonta»[1], pronunciada en un arrebato de rabia alimentado por una decepción inconsolable tras unas elecciones marcadas por los avances y el arraigo local de la Agrupación Nacional (Rassemblement national-RN) —y ante las amenazas que su éxito supone a escala nacional si ganara las elecciones presidenciales—, es un auténtico eslogan, casi un manifiesto. Esta amarga constatación refleja un sentimiento de superioridad ligeramente desilusionado que bien podría ser una de las explicaciones de esta profunda fractura, la cual alimenta una tendencia cada vez más amenazadora, sobre todo desde que Trump está en la Casa Blanca y proclama a los cuatro vientos su determinación de imponer una versión contemporánea del fascismo con todos los atributos de una contrarrevolución victoriosa. Es, me parece, en su versión menos explícita pero igual de implacable del «no nos juntamos con esa clase de gente», el producto de antagonistas que fomentan una atmósfera vengativa de muy mal agüero.

Colapso y Desvío / Notas sobre la organización y la práctica para los siguientes ciclos de lucha

Filosofía, Política

Desplazar la mirada hacia lo que está pasando en otros lados puede darnos un respiro que nos transmite fuerza y coraje cuando nuestro “hogar” se vuelve oscuro e insoportable. Porque en algún lugar sobre esta Tierra, siempre habrá gente que se organiza, que lo intenta, que no se da por vencida”. Manifiesto, Los Pueblos Quieren

1. La revuelta y sus formas

Pese al fatalismo que naturalmente pueda despertar nuestro presente, los genocidios, el desplazamiento forzado y las catástrofes ecológicas no son la única cara de la época que habitamos. Las revueltas, aunque focalizadas y, como no podría ser de otra forma, contradictorias, permiten dar cuenta de la fragilidad del actual estado de las cosas y, finalmente, de las posibilidades de habitar y organizarnos que se hallan entre las brechas del orden y los intersticios de la lógica capitalista. 

Al cabo de unos meses, durante el ciclo de revueltas anterior, tanto en China, cómo en Ecuador, Chile y Estados Unidos, los distintos movimientos de revuelta experimentaron casi simultáneamente la producción de formas nuevas (o, a veces, no tanto) de organizar su lucha, relacionarse entre sí y hacer uso del espacio que habitaban. De estas experiencias destacan diversas acciones, gestos, afectos y conocimientos prácticos que en la medida en que se demostraron efectivos, se buscaron reproducir hacia la totalidad del movimiento de revuelta, llegando a influir el curso de la lucha en distintos territorios. Extender el conocimiento de estas experiencias de lucha de otros territorios y de las ocurridas en el propio durante el pasado es un momento fundamental en la evolución de toda revuelta.

Este es el caso de, por enumerar algunas, el saboteo a maquinaria extractivista, los saqueos masivos, la evasión del metro, la quema de infraestructura estratégica y la destrucción de monumentos simbólicos para la historia del partido del orden (la “vandalización” a estatuas de figuras coloniales y la quema de la iglesia de carabineros). Pero también de las ollas comunes, las barricadas, grupos de primeros auxilios, asambleas autoconvocadas y de la solidaridad práctica con los presos políticos, y otras formas de solidaridad activa que buscan sostener-nos en la vida cotidiana. Cada acción, ya sea defensiva u ofensiva queda registrada en el arsenal de estrategias y tácticas proletarias (en su noción más amplia). El paso de un ciclo de luchas a otro suele estar marcado en la manera en la que se abandonan y/o se readaptan al presente las distintas formas prácticas y organizativas que caracterizaron a los levantamientos del pasado. El éxito en esta readaptación se demuestra en la medida en que el movimiento de revuelta sea capaz de llevar más lejos el potencial de ciertas prácticas, o de mantenerlas, con sus metamorfosis y procesos de adaptación.

Tariq Anwar / Sobre El problema de la distracción

Filosofía

Publicado en 2012, The Problem of Distraction (El problema de la distracción) de Paul North permanece, no sabría decir por qué, sin traducción al castellano. El libro no es un diagnóstico cultural más sobre la pérdida de atención en la era digital ni un manual para recuperar la concentración; es una arqueología filosófica de aquello que la tradición occidental ha excluido para poder constituirse como pensamiento del pensamiento. North sostiene que, bajo la comprensión habitual de la distracción como mero déficit de atención, se oculta un fenómeno mucho más radical al que denomina «distracción primordial», una interrupción intermitente e inmotivada del acto mismo de pensar, cuyo carácter no puede ser reducido a la función de un opuesto dialéctico ni explicado causalmente.

Rodrigo Karmy Bolton / El lenguaje no es humano. Una premisa “averroísta” para resistir a la Inteligencia Artificial

Filosofía, Política

A propósito del nonigentésimo aniversario del nacimiento de Abul-Walid Ibn Ahmad Ibn Rushd, conocido en el mundo latino como Averroes

1.- El lenguaje no es humano

Muchas de las críticas al advenimiento de la Inteligencia Artificial mantienen la premisa de que el lenguaje constituiría una esencia propiamente humana. En realidad, esa premisa “humanista” -antropológica- fue una invención específica de la interpretación latino-cristiana de Aristóteles ofrecida, básicamente, a partir de Tomás de Aquino en su querella contra Averroes. Con esta lectura, con la que Tomás pretendía desheredar a Averroes de la tradición aristotélica, la filosofía deviene antropología y el ser humano se convierte en sujeto y agente del pensamiento. Así, la defensa de las humanidades frente a la Inteligencia Artificial no hace otra cosa que repetir, bajo nuevas formas, viejas tesis sin poder volcarse sobre la enseñanza averroísta que cambia totalmente la premisa: el lenguaje -el lógosno es humano, sin embargo, permite el devenir humano del viviente.

Si el tomismo insistiría en que el cuerpo está anudado ontológicamente con el lenguaje (lógos) y por eso, el lógos definiría a la propia naturaleza humana, el averroísmo plantearía que precisamente porque el lógos está separado ontológicamente del cuerpo individual, por lo cual es uno para toda la especie y eterno como lo es la totalidad del cosmos, es que los seres humanos pueden participar de él.

Dionisio Espejo Paredes / El cliché de la reconciliación, o la escenificación histórica del crimen

Estética, Filosofía, Política

0. La historia como drama: Máscaras, víctimas y la guerra que nunca termina

Nos centraremos en una critica el cliché de la reconciliación, especialmente en el contexto español de la memoria histórica, considerándolo una escenificación que beneficia a los verdugos. Consideramos que la historia no se interpreta de forma neutral, sino que se representa como un drama donde cada persona elige una máscara (vencedor o vencido). La falsa reconciliación, ejemplificada con el intento nazi de crear un «comité de reconciliación», es una coartada para la impunidad y el olvido forzado, que exige a las víctimas perdonar sin reconocer el daño ni hacer justicia. Frente a esto, se defiende una reconciliación genuina que parta de la víctima (como en procesos restaurativos), basada en la verdad, la responsabilidad y la empatía, y se advierte que sin juicio previo, el conflicto se perpetúa. Finalmente, se hace un llamamiento a desenmascarar estos mecanismos para romper el ciclo de violencia heredado.

Mauro Salazar J. / ¿La revuelta como khôra? Devenires sin horizonte compositivo

Filosofía, Política

Este trabajo propone una lectura filosófica de «La revuelta chilena como khôra» en contraste con Deleuze: qué objeciones y reconocimientos plantearía su arquitectura conceptual. La pregunta no es especulativa. El vocabulario deleuziano (Cuerpo sin Órganos en adelante CsO, agenciamiento, devenir-minoritario, ritornelo) se despliega aquí no para sustituir el marco batailliano del ensayo, sino para someter sus fundamentos ontológicos a una interrogación sistemática. El resultado no es refutación: es tensión productiva entre dos ontologías del exceso.

Dos términos articulan toda la discusión. La dépense de Bataille designa el gasto improductivo, soberano y sin retorno —el lujo, la fiesta, el sacrificio, el erotismo, la guerra— frente a la economía restringida del cálculo y la productividad. El CsO de Deleuze y Guattari es la superficie activa donde los flujos del deseo se distribuyen antes de toda organización jerárquica. La khôra batailliana es receptáculo pasivo que acoge sin producir; el CsO es plano activo que produce al conectar. Esa divergencia obliga al ensayo a confrontar los límites de su propio vocabulario y a articular lo que éste no alcanza a nombrar.