Yanis Iqbal / Círculos y escaleras

Filosofía, Poesía

Me preguntas mientras contemplamos las estrellas

¿Cuál podría ser la forma del duelo?

te digo que el duelo es un círculo,

una escalera de caracol quizás

una que no tiene fin

pienso en cómo vuelvo en círculos

a ti cada vez también

cómo amar es también sufrir y llorar

Todo vuelve a ti de alguna manera

y así sucede entonces

mis ojos vuelven en círculos a ti

y pienso en todas las veces

que seguiré subiendo la escalera

y así sucede entonces

que «quizás» te digo

«el duelo es una escalera de caracol.»

— Aliya Akbar


El poema de Aliya Akbar abre con un deseo de darle al duelo un contorno, de permitirle tomar forma, de permitirle aparecer. El duelo llega aquí como algo que reclama forma, figura, un gesto de decir. La pregunta inicial ya sitúa el sentimiento dentro de la mediación. El duelo entra en el pensamiento a través de la geometría, a través de la analogía, a través de un intento compartido de nombrar. No hay apelación a la inmediatez aquí, ninguna fantasía del afecto como puro desbordamiento. El sentimiento aparece ya tocado por el lenguaje, ya transportado por la interpelación, ya plegado en la relación. Incluso la escena de contemplar las estrellas importa. Suspende la interioridad y dirige la mirada hacia afuera, hacia la distancia, hacia un cielo que recibe la mirada sin ceder posesión. El duelo surge en este intervalo, ni confesional ni crudo, sino contemplativo, pronunciado junto a otro.

Javier Agüero Águila / La izquierda y el tiempo de la melancolía

Filosofía, Política
  1. El pasado

En un texto de hace casi 35 años, titulado Jeanne, de guerre lasse (1991), el filósofo Daniel Bensaïd escribía que “En la carrera del siglo entre socialismo y barbarie, ésta última ha tomado varios cuerpos de ventaja. Ingresamos al siglo XXI con menos esperanza de la que tenían nuestros abuelos en los umbrales del siglo XX”.

Por aquella barbarie que habrá sacado notable ventaja, Bensaïd se está refiriendo, claro, al capitalismo en su versión de expansionismo neoliberal y a todas las implicancias que arrastra en el plano político, social, humano, en fin. Sin embargo, lo que inquieta aún más, es la referencia a los abuelos, al pasado; siendo en este punto nosotros quienes vemos con ventaja a esa otra generación que se vaporizaba en el desencanto de un siglo XX por llegar; en otras palabras, nuestra desesperanza ha crecido con el paso del tiempo y la posibilidad de construir una izquierda más allá de sí misma, esto es, por encima de sus históricas ceremonias bautismales y exégetas notables de Marx, no han resultado en un regeneración de la esperanza, de la espera en la esperanza. La barbarie no solo ha colonizado “espacios”, sino que territorialidades subjetivas que no han dejado de extenderse al punto que hoy, después de más de tres décadas de lo escrito por Bensaïd, el capitalismo toma la forma y el vibrato neofascista que deja a la intemperie y en evidencia una serie consecutivas de derrotas –muchas de ellas expresión de la propia decadencia totalitaria en la que devino la emancipación original del marxismo– en las que la izquierda niega reconocerse.

Joaquín Pérez Arancibia / Que yo sepa, nadie ha muerto por llorar

Estética, Filosofía

Esta (nuestra) época apropió un discurso acerca de la felicidad, el estar-bien-por-sobre-cualquier-cosa que probablemente trastoca nuestra más íntima capacidad de sufrir, y con ello, de sanar. Como si fuésemos dos polos de una misma dimensión, o dos caras de una moneda, o la luz y la sombra de un objeto, se volvió primordial evidenciar, dejar registro tangible, de aquello que solamente alumbra artificiosamente nuestros sentidos. Y quizás ni siquiera eso: de la capa más superficial de nuestros sentidos, esa capa donde todo entra ligera y rápidamente en la comprensión de los sujetos. La dificultad, la complejidad y la perplejidad no tiene admisión, son totalmente expatriados de aquella nacionalidad mainstream que es la felicidad/facilidad vacía. ¿En qué momento, dentro de aquella estética cotidiana del día a día, condenamos al exilio a aquel dolor que sin duda nos permite constituirnos como ser humano?

Quentin Meillassoux: Duelo por venir, dios por venir

Filosofía

Traducción: Felipe Kong Aránguiz

…cada hombre posee dos cosas: una vida y un fantasma.
Edward Tylor,
Religion in primitive culture.

El dilema espectral
¿Qué es un espectro? un muerto cuyo duelo no hemos hecho, que nos acosa, nos molesta, rehusándose a pasar a la otra orilla: allí donde los difuntos nos acompañan lo bastante lejos para que podamos vivir nuestra propia vida sin olvidarlos, pero también sin morir su propia muerte; sin ser el prisionero repetido de sus últimos instantes. ¿Qué es, para un espectro, ser un espectro esencial, un espectro por excelencia? Es un muerto cuya muerte fue de tal modo que no podemos hacer un duelo de ella.