Mauro Salazar J. / Tribulaciones sin promesas. Fisuras del orden (Revueltas)

Filosofía, Política

Tribulación, esa cismática donde el gesto disidente se descubre ya escrito en la filigrana del reconocimiento que lo constituye. Tribulación, imposible separación entre la disidencia que habla y el archivo que habla en ella. Tribulaciòn, condenada a expresarse desde el umbral mismo que la instituye como legible, como reconocible, como perteneciente al orden de lo que puede ser pensado. Esa es la tribulación: no la pureza imposible de un afuera, sino la tensa filigrana donde cada negación del orden (escribas) se descubre ya anudada a los hilos que la sostienen.

Preludio

Este ensayo interroga cinco fracturas en la crítica contemporánea que exigen repensar cómo hablamos de Octubre (2019): La primera: la crítica reproduces la violencia epistémica que denuncia. Al instituir jerarquías de legibilidad (perspectivas que piensan el ser versus ciencias sociales sepultadas en el empirismo), clausura voces que resisten la lengua monopólica de la filosofía. Lo que aparece como liberación conceptual es captura. La segunda: la captura de nuestro lenguaje por el mercado académico. Las categorías disruptivas son metabolizadas, digeridas, vueltas funcionales a la reproducción del orden. La intelligentsia hace de la denuncia su modo de habitar el orden sin transformarlo. La tercera: no hay exterioridad. La imaginación intelectual está atravesada por la biopolítica del capital, inscrita en sus circuitos de rentabilización. La industria académica fabrica subjetividades críticas funcionales a su reproducción. Somos parte del aparato que criticamos. La cuarta: la genealogía de octubre exige preguntar cómo fue producida su subjetivación política. No fue espontánea. Emergió de dispositivos concretos (medios, símbolos, rituales, liderazgos) que inscriben todo acontecimiento en territorios ya colonizados. La crítica que ontologiza el acontecimiento reproduce el idealismo que combate. La quinta: la necesidad de duelo político estratégico. La tesis de que «el acontecimiento no ha cesado» es negación elaborada, no verdad ontológica. Requiere autocrítica sin ilusiones, ni conversiones (intersecciones sin punto medio).

Giorgio Agamben / La caída de Occidente

Filosofía, Política

La palabra «Occidente», con la que definimos nuestra cultura, deriva etimológicamente del verbo caer y significa literalmente: «aquello que está cayendo, que no cesa de caer». Vinculados con este verbo están también los términos caso y casual. Aquello que no cesa de caer y de declinar (occasus es en latín el ocaso, la puesta del sol) se halla por ello también a merced del azar, de una incesante casualidad. No sorprende, por tanto, que el gobierno de los hombres y de las cosas tenga hoy la forma de protocolos de intervención, independientes de resultados ciertos, sobre un mundo concebido como disponible y calculable precisamente en cuanto casual. Occidente existe y se gobierna solo en el tiempo de su fin y de su asidua caída y, como su Dios, está ininterrumpidamente en acto de morir. Pero precisamente en esto consiste su fuerza: una muerte incesante es propiamente sin fin, una caducidad o casualidad infinita se pretende propiamente imparable.

Dionisio Espejo / El discurso del poder, el poder del discurso

Estética, Filosofía, Política

1. Acercándonos a la verdad y la lógica de los signos desde la perspectiva del poder

El problema al que apunta la reflexión foucaultiana, a propósito de Magritte en el ensayo escrito en 1973 Ceci n’est pas une pipe, es el problema del lenguaje, en particular la relación entre imagen, palabra y realidad. Al final la cuestión de la que se trata es la de qué es o no verdad, lo mismo que hemos visto que Derrida se plantearía después acerca de la verdad en pintura. De alguna manera, en este ensayo, se recuperan las preocupaciones que se plantearon en Las palabras y las cosas pero ahora desde un tratamiento no de lo que Foucault llamó la “era de la representación” (lo que en aquella investigación denomina como la época clásica) sino desde un momento histórico que para Foucault habría sucedido al de la representación, y es la edad de la autonomía de los signos. La imagen, la cosa representada, no es el objeto al que haría referencia la imagen representada, pues cosa e imagen mental no son simétricas; esto es: la pipa pintada no es una pipa, una pintura no es lo mismo que la cosa pintada, una pipa pintada es solo una pipa pintada. Y así sucede con lo que parece la idea de pipa, tal y como aparece en otra versión de la obra (En esta se ve pintada la pipa en un lienzo puesto sobre un caballete pero suspendida sobre esta imagen se ve ahora otra pipa, algo así como la idea de la pipa pintada abajo) que tampoco es una pipa.

Dionisio Espejo / Miento, luego existo

Estética, Filosofía, Política

1. Pasado y presente de la relación entre la burguesía y las ciencias y las artes

Una de las características más importantes de la cultura burguesa fue la capacidad de coordinar e integrar todas las esferas del sistema representativo entre los siglos XVI y XVII. Se estableció un orden bajo el que se integraban y se estructuraban aspectos varios que aparecían como partes de un organismo. Así sucedió con novedades tan importantes como las relativas a la concepción del poder contractual, la transformación operada por el cristianismo reformado, la valorización de las artes y sus significados, el desarrollo de la ciencia empírica y racional, la importancia creciente de la actividad económica capitalista, o el sistemático avance de las nuevas tecnologías mecánicas. Ahí está la clave del triunfo de la emergente burguesía, y el nuevo orden político-social, frente al sistema estamental y el feudalismo. Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, hubo dos pilares fundamentales en los que se apoyó el poder de la burguesía: las artes y los saberes. El proyecto político se identificó con la praxis artística, así como con la investigación científica. Y es importante recordar aquella conexión para comprender el significado de la actual ruptura entre los diferentes componentes del programa burgués. Precisamente hoy, que nos encontramos en una nueva fase de lo que algunos han llamado “capitalismo cognitivo”.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Pensar (lo otro de) la representación

Estética, Filosofía

A Diego Fernández y Florencia Abadi, por sus enseñanzas.

En nuestros tiempos, la historia de la representación yace embargada por un ánimo de resignación. Aquello que lo suscita viene dado por la insinuación de una dimensión irrepresentable pero anclada en fundamento de la misma estructura representativa. En efecto, la presentación del original -en caso de haberlo- es aquello que da sentido y a la vez limita a toda representación.

Christoph Cox / Más allá de la representación y la significación: Hacia un materialismo sónico

Estética, Filosofía, Música, Sonido

¿Por qué el arte sonoro sigue estando tan profundamente infrateorizado y no ha generado una literatura crítica rica y convincente? Porque los modelos teóricos imperantes son inadecuados. Desarrollados para dar cuenta de lo textual y lo visual, no logran captar la naturaleza de lo sonoro. En este artículo, el autor propone un marco teórico alternativo, un relato materialista capaz de captar la naturaleza del sonido y permitir el análisis de las artes sonoras. Sugiere, además, que este relato teórico puede proporcionar un modelo para repensar las artes en general y evitar los escollos encontrados en las teorías de la representación y la significación.