Para quien hoy se interroga sobre las suertes de la humanidad, es útil reflexionar sobre la noción jurídica de quiebra. La solicitud de declaración de quiebra por parte de un empresario que se encuentra en situación de insolvencia y no puede hacer frente a sus deudas tiene por objeto ante todo proteger a los acreedores, pero, al mismo tiempo, limitar la responsabilidad del deudor, excluyendo de la quiebra los bienes y derechos de carácter personal, así como lo necesario para su mantenimiento y el de su familia. Importante es la figura del curador (o de los curadores), nombrados por el juez para administrar el patrimonio de la quiebra y realizar las operaciones necesarias para la satisfacción de los intereses de los acreedores y la protección del deudor quebrado. Los acreedores, por su parte, se constituyen en un comité que colabora con el curador en el desarrollo de los procedimientos necesarios.
Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: clase de silencio
FilosofíaNo se trataba de forzar una experiencia de contemplación, sino simplemente de dejar-pasar: dejar pasar al mundo. Nada tenía que ver con adoptar una posición de cercanía o lejanía con respecto a la existencia. Nada de eso. Más bien, apelaba a estar-con-el-mundo sin añorar ser-en-el-mundo. Se trataba de dejar pasar. Porque mientras se dejaba pasar al mundo era derogada nuestra propiedad sobre el propio yo. Imaginar, afectarse, enternecerse, filosofar. Todo desde la unísona sabiduría del silencio.
Paloma Castillo / Perder la memoria duele
FilosofíaCreo que pasé gran parte de mi vida preocupada por el tema de la memoria. Mi abuela tuvo arterioesclerosis y siempre tuve miedo de que mi padre terminara así sus días. Busqué durante mucho tiempo una “solución” para mi preocupación: veneno de alacrán, sangre de rana morada, pata de araña y cuanto producto mágico encontraba o alguien me recomendaba. Llegaba a su casa y él, que según mi madre solo me obedecía a mí, se los tomaba sin chistar. O eso me decía.
(¿Veneno de alacrán eso no era para el cáncer? No importa- lo llevo igual. De algo servirá)
Nunca me pregunté cómo se suponía que el veneno de un alacrán iba a sostener algo dentro de la cabeza de mi padre. Uno sabe que esas cosas no funcionan. Y sin embargo insistía, con una seriedad de procedimiento, como si el gesto de ir a buscarlo y la obediencia de él al tomárselo hicieran por sí solos el trabajo. Ahora pienso que ese era el punto. No era un tratamiento, era un rito. Yo administraba algo y él lo recibía, y mientras eso ocurriera estábamos haciendo algo.
Pilar Jarpa Manzur / Sobre Parusía. Intifada global y guerra cibernética de Rodrigo Karmy Bolton
Filosofía, PolíticaQuiero comenzar agradeciendo esta invitación a leerte, Rodrigo. Si, como soñaba Gilles Deleuze, algunos de los viajes más intensos pueden acontecer sin que una se mueva físicamente de su entorno, es precisamente eso lo que tu libro moviliza. Al punto que algunos pasajes, así como los de este puerto, te interpelan como diciendo: “o te devuelves o aprendes a volar” (Ivens, 1963).
Pero comencé a leerte mucho antes de este escrito. Mientras Gaza estaba siendo sistemáticamente devastada y las fuerzas necropolíticas del sionismo ostentaban el respaldo unánime de las grandes potencias y sus instituciones. En ese tiempo que siguió al 7 de octubre de 2023, cuando se sucedían los gestos cómplices que rabiosamente aplaudían los mapas ‘del bien y el mal’ de Netanyahu ante la ONU, los proyectos trumpistas para la ‘Riviera’ de Gaza o las hojas de ruta que -como siempre- no conducían a ninguna parte. Y ahí, en la misma línea de sus conquistas, tú ya desplegabas un ‘paisaje posible’, poblado de miradas enkufiyadas que, al tiempo de denunciar los dispositivos genocidas, franqueaban sus aparatos de captura en un devenir de intifadas que parecían potencialmente extenderse de todos los ríos al mar. Este nuevo libro también trae esos paisajes que irrumpen, resisten y revientan en la cara de las máquinas de borramiento.
Giorgio Agamben / Danos hoy nuestro nada cotidiano
FilosofíaEn un libro publicado en Leipzig en octubre de 1844 por el editor Wigand hace su aparición un tipo de hombre hasta entonces absolutamente desconocido, que a los contemporáneos les pareció inadmisible e inaudito, pero que entretanto se nos ha vuelto perfectamente familiar: el hombre que, como se lee en la primera y en la última página, «ha fundado su causa en la nada», es decir, un ser en el cual la disolución de toda fe y de todo valor ha alcanzado su forma extrema, ciertamente el primer y el insuperable nihilista, pero a condición de precisar que el nihilismo que aquí está en cuestión se ha convertido hoy en la condición normal de la humanidad. El libro se titula El único y su propiedad, autor Max Stirner.
Mauro Salazar J. / ¿Iliberalismo? La fabricación editorial de lo posible
Filosofía, Políticaa Nelly, que hizo del fragmento
una forma política.
Hay palabras que llegan a la política después de haber hecho carrera en las páginas de opinión. «Iliberal» es una de ellas. Su circulación reciente en Chile revela algo más interesante que aquello que pretende describir: muestra cómo una categoría puede transformarse en un recurso editorial, en una contraseña moral y, finalmente, en una tecnología de distinción política. Allí donde debería existir una discusión sobre las transformaciones efectivas del poder, o bien, en democratizar los circuitos institucionales, límites institucionales, relaciones con los intereses privados y sus formas de concentración, aparece una palabra que parece resolver anticipadamente el problema. Se nombra al adversario como «iliberal» y, con ello, se produce una escenografía en la que unos quedan del lado de la democracia y otros del lado de su amenaza.
