Carlos Henrickson / El don de la pregunta correcta

Filosofía, Política

Entre la multitud de intentos de comprender el estallido social de 2019, lo más valioso (más allá de la voluntad intelectual de lectura, que como todo lo hecho de palabras, tiende a ser gratuito) es ese mismo carácter de multitud, que demuestra la extrema resistencia que puso el acontecimiento para su comprensión. Acaso un relativo consenso (ya que la pretensión de que existió una organización y orientación definida aún ocupa una que otra cabeza medio vacía) es que el término más acogedor podía ser, más que el pesadamente metafórico estallido, el acostumbrado y más inmediato de revuelta (que de todos modos guarda su secreto).

La (re)vuelta del carnaval (Valparaíso: Agua Derramada, 2025), de Sergio Guerra (Santiago, 1989), no surge desde la conciencia limpia del académico que proyecta su palabra como lectura precisa y neutralizada por el acto hermenéutico: tiene un antecedente obligatorio en su novela Tracción a sangre (Valparaíso: Schwob, 2023). Ahí, en lo que constituía una proyección de la revuelta en un escenario alucinado y futurista, se planteaba ya lo inaprensible de esta para una conciencia racional, forzosamente instalada frente a ella -en este caso desde el lugar del lector-, y la posibilidad única de vivirla solo a través de la experiencia misma. Lo común se presentaba en el momento mismo de esa revuelta, “coordinada” desde una conciencia superior: el personaje de Eva, quien establece una red telepática que mantiene integrados a sus participantes. La propia estructura de la novela señalaba, de algún modo, el extremo carácter de acontecimiento, un evento que no se configura en un proceso ni define las reglas de lo que viene tras él; cito lo que escribí en su momento:

Mauro Salazar J. / IA de derechas. La captura algorítmica

Filosofía, Política

Hay una intuición que recorre el diagnóstico y que conviene elevar a tesis: la inteligencia artificial no es un instrumento neutro que la derecha radical sabría usar mejor, sino que su gestión misma constituye ya una «política de derechas». No se trata de que existan herramientas y de que unos las empleen con mayor destreza que otros, sino de que la arquitectura técnica que hoy organiza la atención, la conversación y el deseo está configurada, desde su diseño, para producir los efectos sobre los que la reacción contemporánea prospera. La distinción entre la técnica y su uso, que tranquilizaba al optimismo ilustrado, se desvanece: el medio no espera un contenido, lo impone, y lo que impone es la fractura, el sobresalto, la clausura del matiz. Por eso la pregunta no es cómo arrebatar a la reacción un arsenal que sería en sí inocente, sino cómo desmontar una infraestructura de redes cuya lógica de funcionamiento es, en sí misma, reacción vestida de anti-progresismo. Desmontar las infraestructuras de la ultraderecha es una tarea política, no técnica. Pero ello exige tomar partido, no administrar con pulcritud lo que ya está capturado.

Giorgio Agamben / El gobierno de la demencia

Filosofía, Política

¿Cómo explicar –o simplemente tratar de comprender– lo que está sucediendo en Estados Unidos? ¿Cómo dar razón del hecho – en apariencia realmente inexplicable – de que la nación que hasta ayer dominaba el mundo en la última década haya sido y esté todavía regida por un presidente técnicamente demente? Quizás la única respuesta posible es que Estados Unidos se encuentra en una situación histórica a la que solo la demencia es adecuada. Cuando un país alcanza el estadio último del desmoronamiento espiritual, ninguna decisión racional que intente hacerle frente es ya accesible. Solo se puede precipitar por todos los medios el colapso ya inevitable, y la demencia –real o simulada– es el instrumento de gobierno ciertamente más adecuado para tal fin.

Mauro Salazar J. / Genealogía de un despojo. Qué sería privatizar hoy

Filosofía, Política

Hay palabras que maduran sin que su superficie se altere. «Privatizar» es una de ellas: pronunciada hoy, parece decir lo mismo que decía hace medio siglo: transferir al mercado lo que estaba en manos del Estado. Pero bajo tal continuidad semántica ha migrado un desplazamiento radical que conviene rastrear. No para fijar un origen, sino para mostrar cómo un término técnico-económico (en sus estriados) fue mutando en dispositivo de dominación, y cómo su sentido actual ya no se deja contener por la gramática de la eficiencia que lo vio nacer. En suma, «Privatización» es una palabra trizada que ha desertado de su domicilio económico. Ya no nombra la transferencia de un activo, el traspaso contable de lo estatal a lo privado; nombra, bajo esa coartada técnica, un despojo que se rehúsa a comparecer con su nombre propio.

Bräulio Rodrigues / Hegel ha muerto, y nosotros lo hemos matado

Filosofía, Política

Del sueño cosmista de conquistar la muerte y alcanzar las estrellas al desierto digital del capitalismo tardío: cómo la infraestructura algorítmica domesticó la negatividad y canceló la aceleración-izquierdista.

Esta intervención diagnostica la domesticación contemporánea de la negatividad crítica por parte de la infraestructura algorítmica. Traza una genealogía del impulso prometeico —desde el dogmatismo teológico del hegelianismo ruso del siglo XIX y el cosmismo de Nikolái Fiódorov hasta su monumentalización bajo el brutalismo soviético— para contrastarlo con la ingeniería fluida y predictiva del capitalismo tardío. En última instancia, investiga en qué se convierte el pensamiento cuando las grandes narrativas emancipatorias de la modernidad colapsan en la interfaz digital, localizando una forma residual y obstinada de negatividad en la propia incomodidad de nuestra realidad gestionada estadísticamente.

Mauro Salazar J. / Kast como sedimento autoritario. Metamorfosis del enemigo interno

Filosofía, Política

El resultado de la segunda vuelta del 14 de diciembre de 2025 (58,17% para José Antonio Kast frente a 41,83% para Jeannette Jara) suele leerse con la gramática de la coyuntura: la inseguridad, la fragmentación, el cansancio del ciclo progresista, la inflación de la promesa de orden. Esa lectura no es equivocada, pero se detiene en la superficie del proceso político. Lo que el dato electoral esconde es la materia de la que está hecho ese triunfo: no la coyuntura que lo precipitó, sino el «sedimento autoritario» que lo hizo posible. Porque hay una anomalía que ninguna explicación coyuntural disuelve: una demografía importante de la adhesión a la salida autoritaria no proviene de quienes la vivieron, sino de quienes nunca la conocieron. Hecha la salvedad, el hallazgo es inequívoco y confirma la centralidad de la cohorte adulta intermedia. De los seis grupos demográficos analizados, Kast ganó en cuatro, con su mayor apoyo concentrado en el tramo de 35 a 54 años: 69,7% entre los hombres y 61,9% entre las mujeres.