Octubre de 2019 no produjo un sujeto político. Produjo, más bien, una acumulación alterada de gestos —la evasión masiva del torniquete, la caceroleada, el estandarte improvisado, el meme que circula antes de que nadie lo firme— que la crónica política, apurada por encontrarle un nombre a lo que estaba viendo, bautizó como «estallido social». Llamarlo estallido (aunque más alienta decir revuelta) presupone una acumulación de presión bajo una superficie lisa, un adentro contenido que finalmente revienta hacia afuera. Lo que en realidad emergió esos días fue otra cosa: un archipiélago de «tribus» y de grupos socializados en la gramáticas del mercado, que sin proponérselo como programa articularon una crítica radical a la modernización chilena y a los mitos del progreso, sin necesidad de apelar —y este es el punto que interesa sostener aquí— al mandato de ninguna hegemonía.
Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación acerca del Mundial de fútbol 2026: Felicidad, infelicidad, utopía
Filosofía, PolíticaEscena
Los niños escucharon el grito. Un grito hecho de innumerables pequeños gritos. Denso, irregular, concurrido. Un grito de adultos. Tejido con estrepitosas risas y alguna que otra palabra también gritada. Como era normal, los pequeños hermanos pudieron reconocer las voces de papá y mamá entre tal marejada de estrépito espumoso. La explosión bucal no los asustó. Sin encender la luz, se levantaron de su cama y, a pies descalzos -cuestión prohibida-, emprendieron camino hacia el living. Abrieron la puerta de su habitación y se internaron por el largo pasillo. Ya conocían el olor a cigarro y el humo lo asociaban a las fiestas y la alegría, a los cumpleaños y la navidad. Sus ansias los llevó a correr uno tras otro, haciendo resonar los talones contra la frialdad no percibida de la baldosa, reproduciendo una más de las innumerables carreras que los hermanos ya ni siquiera necesitaba anunciar con palabras para saberse participando en ellas. En esta ocasión, era como si los gritos los alentaran a correr más rápidos, los exaltaran tornando más divertida aún dicha competencia improvisada.
Miguel Ángel Hermosilla / Notas sobre Palestina bajo fuego, conversaciones en la era del genocidio de Rodrigo Karmy
Filosofía, PolíticaNo deberíamos enterrar a Dios en libros que prometen tierras ajenas. Mahmud Darwish.
Palestina baja fuego, es un texto de entrevistas “que condensa, a su vez, varios años de discusión y problematización acerca de la cuestión palestina”, e intenta proponer trazos de nuestro tiempo en el que prima el reino de la fuerza, y donde la tarea del pensamiento resulta ser la potencia del afuera, que logra activar las líneas de fuga del trabajo crítico en sintonía con la imaginación popular y la resistencia general de los distintos pueblos del mundo en solidaridad con Palestina, constantemente arrasada por la violencia y la matanza sionista, en lo que el autor denomina un devenir nakba del mundo:
Dionisio Espejo / Música, cultura de masas y resistencia: una cartografía del conflicto sonoro
Estética, Filosofía, Música, SonidoEste ensayo propone una reflexión filosófica sobre la música como práctica cultural y política, alejándose de una comprensión puramente estética o historiográfica. Su tesis central sostiene que la modernidad ha desplazado progresivamente la música desde el ámbito de la presencia y del acontecimiento compartido hacia el de la representación, la reproducción técnica y la mercancía. A partir del diálogo con la crítica de la industria cultural —especialmente con Walter Benjamin, Theodor W. Adorno y Guy Debord—, así como con una concepción de la música entendida como praxis, se analiza el modo en que las transformaciones tecnológicas y económicas han modificado no solo las formas de producción y circulación musical, sino también las condiciones mismas de la escucha y de la experiencia comunitaria. El recorrido abarca desde las controversias estéticas de la modernidad hasta la cultura de masas y la inteligencia artificial, defendiendo que la cuestión decisiva no reside en la innovación técnica, sino en la sustitución del acontecimiento musical por su representación. Frente a esta dinámica, el ensayo reivindica la música como una práctica de presencia, conocimiento y resistencia cultural, capaz de constituir comunidad y de preservar espacios de creación no subordinados a la lógica del mercado.
Mauro Salazar J. / La inteligencia artificial y el desencantamiento del mundo. Una nota weberiana sobre la racionalización capitalista
Filosofía, Política«Significa que no hay en torno a nuestra vida poderes ocultos e imprevisibles, sino que, por el contrario, todas las cosas pueden —en principio— dominarse mediante el cálculo y la previsión. Y esto quiere decir que se ha excluido del mundo la magia.» Max Weber, La ciencia como vocación (1919)
Hay una tentación fácil cuando se habla de inteligencia artificial. Consiste en tratarla como una novedad absoluta, un acontecimiento sin genealogía, una ruptura que nos arroja fuera de la historia conocida. Conviene resistir esa tentación. La inteligencia artificial no inaugura nada. Prolonga. Es un capítulo tardío, quizá el más consecuente, de un proceso que Max Weber describió hace más de un siglo con una lucidez que todavía nos incomoda: el proceso de racionalización. Leer la IA desde Weber no es un ejercicio de erudición. Es una manera de recuperar el hilo que la vuelve inteligible, de ver en ella no un prodigio técnico sino una forma extrema de algo muy antiguo, la sustitución progresiva de todo criterio por el cálculo.
Mauricio Amar / Backrooms
Cine, Filosofía, PolíticaEl film Backrooms (2026) del joven director Kane Parsons es una de las mejores representaciones en el cine del estado de ánimo de nuestra época. Las interpretaciones pueden ser múltiples. Estamos en una realidad física de varias dimensiones donde la realidad va generando memorias de sí misma cada vez más degradadas, creando pasadizos de estructuras poco lógicas pero que sin embargo se sostienen. Podemos estar dentro de la psiquis de un hombre, mal que mal se trata de un diálogo entre psiquiatra y paciente, de modo que todo podría ser parte de su imaginación, cada vez más deteriorada, llena de fantasmas como su propia esposa y una versión bizarra de sí mismo (medio sultán, medio pirata, soberano y bandido) que termina devorando, como la locura misma, al hombre en busca de ayuda. Lo que me parece plenamente epocal es, sin embargo, la idea de un espacio que al abrirse sólo encuentra una réplica inquietante de sí misma, cuestión que, si miramos bien, sólo evidencia dos operaciones ligadas de nuestra sociedad del espectáculo.
